martes, 2 de marzo de 2010

La semana (Acerca del día en que le conocí)

Antes de este post debe ir uno que se llamará “Mudanzas, Acerca de la semana en que me mude”, pero por razones de memoria publicaré este primero...
Cuando me despertaban para ir a la universidad esa mañana me sentía muy mal y con ganas de vomitar, me hubiera gustado permanecer en la cama todo el día sin moverme. En esos momentos es cuando en realidad quisiera poder llorar y drenar todo dentro de mí. Jess seguía insistiendo y halando las sabanas que la noche anterior había dispuesto sobre el sillón sobre el cual me tocaría dormir. Había desarrollado ya una facilidad para dormir en cualquier parte que ahora me impresionaba. Bueno, a decir verdad, la noche anterior no había dormido precisamente, sino que me había dispuesto a llorar sin lágrimas que corrieran por mis mejillas los sucesos de las últimas dos semanas. Tal vez yo era muy confiada, o tal vez muy estúpida porque estas cosas seguían pasándome a mí, odiaba ser tan confiada, pero había algo en mí que me hacía pensar que en todas las personas hay algo de bondad y que todas merecen las oportunidades que quieran, bueno a excepción de Hitler. Tal vez no se trate de que las personas sean buenas o malas, porque en estos casos se trata más bien de grises, de gente indecisa, gente que no piensa en las consecuencias de sus actos y que se dedica simplemente a hacer el bien para sí mismos. No todos piensan primero en las personas que le rodean antes que en sí mismos y no es que sean egoístas, sino que es la naturaleza de algunas personas.
Me lavaba la cara cuando Jess gritó que eran las seis y media, nos espabilamos a la cocina dónde por desayuno tomamos dos pedazos de patilla y un yogur y corrimos hacia el carro. Ya íbamos tarde, la universidad quedaba algo apartada del apartamento de Jess y aún teníamos que pasar a por las gemelas. Jess las llamó para asegurar que estuvieran frente a su departamento y así recogerlas rápidamente. Llegamos a tiempo a clase, pero yo no tenía en lo absoluto ganas de ver clases y menos de morfosintaxis.
La profesora de morfosintaxis daba un discurso del cual no me quedaba ni pizca en la cabeza, sentía que no podía permanecer sentada ahí mientras la profesora lanzaba preguntas al aire a las cuales respondíamos mecánicamente, más bien como por inercia, la noche anterior me había costado mucho quedarme dormida.
Perdí en hilo por lo que me parecieron al menos 15 minutos y cuando lo recobré estaban hablando del idioma cantonés y las dificultades de aprenderlo, de nuevo sentí ganas de llorar. Tomé un hisopo de mi bolso y mi botella de alcohol (no etílico) y me dispuse a ir al baño, debía inventarme alguna forma de permanecer despierta la siguiente hora de clase y al ver mi cara en el espejo me pareció que a pesar de no haber dormido y sentirme horrible era atractiva, entonces pensé que en algún lugar del mundo debería existir una persona que me quisiera tal y como soy, aunque suene muy trillado y por supuesto sin idealizarme.
-Yo no era lo que tu esperabas ¿verdad?- Le había dicho el día anterior rogando por una respuesta diferente a la que tenía en la cabeza.
-No.
Y a pesar de que todo había pasado en solo dos semanas, lo que a mi parecer era una completa y total locura, sentía como si hubieran sido meses. La verdad no tenía ni la menor idea de porque esto siquiera me afectaba, yo no era una persona romántica, no era una persona que se preocupara demasiado cuando estas cosas pasaban, es decir, ya otras veces me habían dejado, pero parece que aún así es doloroso. 8:04am, deseaba tanto que terminara la clase para poder irme corriendo a un lugar donde pudiera distraerme de todo, para echarme en la grama o abrazar un árbol.
¡Vamos!, ¡hay personas que tienen problemas mas graves que los tuyos!, entonces me imaginé a un montón de desconocidos sin cara con enfermedades terminales o problemas legales, pero eso no me hizo sentirme mejor.
-"Ya para terminar tenemos los adjetivos interrogativos”.-Volví a tener conciencia de la clase. Tomé nota rápidamente para poder volver a sumergirme en mi tristeza. Me entraron ganas de dejar caer mi cabeza contra el pupitre, la próxima semana tenía examen de morfosintaxis.
Fue un completo y total alivio salir del aula, pero no lo fue tanto cuando le vi ahí en medio del pasillo. A pesar de que estaba muy molesta no pude dejar de notar que a pesar de todo ¡el chico sabía vestir!, y también que tenía clases en el mismo módulo que yo a esa hora, ese día. Al menos me hubiera gustado que no me viera la cara sin maquillar, pero todo eso perdió importancia repentinamente. Le saludé con la sonrisa más franca que pude fingir y le dije hola con un tono agudo que sonó muy poco natural. Me devolvió el saludo sonriendo también mientras yo me decía a mi misma ¡¿Por queeee?! Con un dramatismo que no se de donde diablos salió. Hablamos el tiempo suficiente para que el me dijera que no había podido dormir por haber pasado toda la noche con su abuela en el hospital y que yo le confesara que prácticamente tampoco había podido pegar ojo, pero todo muy fugazmente.
No estaba completamente segura de cómo debía sentirme al respecto, solo sabía que no sería capaz de dormir sola aún. La noche anterior había dormido en casa de Jess, quién había tratado de animarme haciéndome ver Friends y comer helado, pero todo esto no obtuvo mayores resultados. Esa noche al parecer (como el resto de la semana), dormiría en casa de las gemelas, creo que ellas si entenderían como podía sentirme.


:) be happy

1 comentario:

mago dijo...

buena historia... espero que ahora tengas mejor suerte en tus caminos del corazon, y que cierres ciclos para abrir nuevas chances!
be happy... be loved!
all you need is love!